San Petersburgo judío
El San Petersburgo judío: la Gran Sinagoga Coral en estilo morisco, la historia de la comunidad en la capital imperial, sus banqueros y filántropos, y cómo vive hoy.
Dos días, repartidos según la lógica de la propia ciudad: primero San Petersburgo en sí, el centro, la fortaleza de la que nació y el Hermitage; después las residencias de campo, Peterhof y Tsárskoye Seló.
El reparto no es arbitrario. El primer día cabe entero dentro del centro histórico; el segundo necesita coche y dos traslados largos, de modo que juntarlos solo produciría una carrera. Separados, componen un relato coherente: dónde trabajaba y recibía la familia imperial y dónde descansaba.
La mañana se dedica al centro y a la Fortaleza de Pedro y Pablo, la tarde al Hermitage.
El museo se remonta a 1764, cuando Catalina II se quedó con 317 cuadros del comerciante berlinés Johann Ernst Gotzkowsky a cuenta de su deuda con el tesoro, por 183.000 táleros. La colección reúne hoy unos tres millones de piezas y el complejo consta de seis edificios comunicados: el Palacio de Invierno, el Hermitage Pequeño, el Viejo y el Nuevo, el Teatro del Hermitage y la Casa de Reserva. Hay unas 365 salas abiertas al público.
Nada de eso se puede cubrir en una sola visita, así que tomamos la ruta de gala: la Escalera de Jordán, los salones del trono donde se celebraban recepciones y ceremonias oficiales, el Jardín Colgante mandado construir por Catalina II y las Logias de Rafael, copia exacta de la galería vaticana encargada por la misma emperatriz.
Una parada merece mención aparte: el Reloj del Pavo Real. Lo fabricó el mecánico inglés James Cox en la década de 1770, Potiomkin lo compró para Catalina II en 1777 y llegó a San Petersburgo desmontado, «un montón de piezas en cestas», algunas perdidas por el camino. Iván Kulibin volvió a armarlo. Es el único gran autómata del siglo XVIII que se conserva sin alteraciones y sigue funcionando: el mecanismo se da cuerda los viernes, y entonces el pavo real despliega la cola, el búho hace sonar sus campanillas y el gallo canta.
Primer día
Segundo día
Lo difícil de un itinerario de dos días son los horarios. El Hermitage y el Palacio de Catalina admiten visitantes en franjas, las fuentes tienen su propio horario y todo ello hay que cuadrarlo con dos salidas fuera de la ciudad. Nosotros asumimos las entradas, los tiempos y el orden de la visita, de modo que usted ni hace cola ni pliega su día al horario de otro.
La excursión es privada: el ritmo y la duración de cada parada se adaptan a usted, y si el primer día quiere quedarse más rato en el Hermitage, el programa se puede reorganizar sobre la marcha. Las comidas no están incluidas y el hidroala a Peterhof se paga aparte si desea tomarlo.
Su guía le recibirá en el vestíbulo de su hotel
| Personas | Precio por persona |
|---|---|
| 1 | 1380 US$ |
| 2 | 687 US$ |
| 3 | 476 US$ |
| 4 | 376 US$ |
| 5 | 319 US$ |
| 6 | 282 US$ |
| 7 | 256 US$ |
| 8 | 237 US$ |
| Personas | Precio por persona |
|---|---|
| 9 | 223 US$ |
| 10 | 211 US$ |
| 11 | 202 US$ |
| 12 | 195 US$ |
| 13 | 189 US$ |
| 14 | 183 US$ |
| 15 | 179 US$ |
| 16 | 175 US$ |
El San Petersburgo judío: la Gran Sinagoga Coral en estilo morisco, la historia de la comunidad en la capital imperial, sus banqueros y filántropos, y cómo vive hoy.
Lo esencial de San Petersburgo en tres horas: las plazas del Palacio y del Senado, el Jardín de Verano y el Campo de Marte, la Punta de la Isla Vasílievski y el lugar donde nació la ciudad, contado con historias en vez de fechas.
Una hora por los ríos y canales con su propio guía: la Venecia del Norte desde el agua, los puentes y sus supersticiones, Chizhik-Pyzhik y las inundaciones que rehicieron la ciudad.
A pie por la capital imperial: la Plaza del Palacio, la avenida Nevski y Gostiny Dvor, los patios-pozo tras las fachadas de gala y unos buñuelos en un café histórico. Dos horas por el corazón de San Petersburgo.