Los judíos tenían prohibido establecerse fuera de la Zona de Residencia, y San Petersburgo quedaba fuera de ella. Aun así, en la capital se formó una comunidad: la componían aquellos a quienes el derecho de residencia les llegaba por sus estudios, por pertenecer a un gremio de comerciantes, por un oficio o por el servicio al Estado. Fue una comunidad muy poco corriente: pequeña pero excepcionalmente influyente, en la que banqueros e industriales convivían con artesanos y con soldados retirados del ejército de Nicolás I.
El paseo recorre Kolomna, el barrio en torno a la Plaza del Teatro donde la comunidad se asentó y donde se alza su edificio principal. Dos horas y media a pie.
Qué verá
La Gran Sinagoga Coral — la segunda mayor de Europa, construida entre 1883 y 1893 según el proyecto de Iván Shapóshnikov y Lev Bajman, con aportaciones de Vladímir Stásov y Nikolái Benois. El estilo morisco fue una elección deliberada: evocaba la edad de oro de la cultura judía en España. La costeó la comunidad, sobre todo el barón Horace Günzburg y el empresario Samuil Poliakov. El vestíbulo tiene una acústica notable: un susurro se oye a más de diez metros.
La Sinagoga Pequeña (de las bodas) — donde la comunidad reza a diario y donde se celebran los casamientos.
Las casas y direcciones de la comunidad — las mansiones de los Günzburg y de otras familias que financiaron hospitales, escuelas y becas; los edificios que albergaron escuelas e imprentas judías.
Kolomna — en sí mismo uno de los barrios más tranquilos y mejor conservados del viejo San Petersburgo: la Plaza del Teatro, el Teatro Mariinski, el Conservatorio, canales sin turistas.
Por qué ir con guía
Esta es una excursión sobre personas y sobre la mecánica de la vida, más que sobre arquitectura: cómo se obtenía el derecho de residencia en la capital, de qué vivía la gente y por qué precisamente esta comunidad dio, al mismo tiempo, los mayores banqueros y empresarios del país, artistas y músicos de fama mundial y también sus revolucionarios más célebres. Su guía explica de dónde salió esa combinación y cómo se derivó de las restricciones bajo las que vivía la comunidad.
El siglo XX es un tema aparte: la revolución, la emigración, las purgas, el Sitio, los años de posguerra. Y también lo es cómo vive hoy la comunidad: la sinagoga está en activo, con escuelas, establecimientos kosher y programas culturales asociados.
La excursión es privada y a pie. Dentro de la sinagoga rige un código de vestimenta: los hombres necesitan cubrirse la cabeza (se facilita en la entrada) y las mujeres llevar hombros y rodillas cubiertos. Los sábados y en las festividades judías no se puede visitar el interior.
Lo esencial de San Petersburgo en tres horas: las plazas del Palacio y del Senado, el Jardín de Verano y el Campo de Marte, la Punta de la Isla Vasílievski y el lugar donde nació la ciudad, contado con historias en vez de fechas.
Una hora por los ríos y canales con su propio guía: la Venecia del Norte desde el agua, los puentes y sus supersticiones, Chizhik-Pyzhik y las inundaciones que rehicieron la ciudad.
A pie por la capital imperial: la Plaza del Palacio, la avenida Nevski y Gostiny Dvor, los patios-pozo tras las fachadas de gala y unos buñuelos en un café histórico. Dos horas por el corazón de San Petersburgo.
Recorrido panorámico en coche por San Petersburgo con visita a la Fortaleza de Pedro y Pablo: la avenida Nevski, la Plaza del Palacio, la Punta de la Isla Vasílievski, el crucero Aurora y la isla donde nació la ciudad.