Peterhof en hidroala con el parque de las fuentes
Peterhof en hidroala: cuarenta minutos cruzando el golfo de Finlandia en una embarcación sobre aletas y un paseo por el Parque Bajo con la Gran Cascada y Sansón.
Tres horas y media por el centro histórico: las grandes plazas, los malecones del Nevá, las islas y la catedral de San Isaac, la única parada de la ruta en la que entramos.
La ruta se hace en coche, con paradas para fotografiar y pasear un rato. Un solo trayecto cubre lo que a pie ocuparía un día entero.
Todo lo del recorrido en coche se ve desde fuera: en las paradas, desde el vehículo y desde los mejores miradores.
El templo principal del Imperio ruso tardó cuarenta años en construirse, de 1818 a 1858, según el proyecto de un joven francés, Auguste de Montferrand, a quien Alejandro I eligió en contra del criterio de los profesionales. Es la cuarta iglesia de San Isaac en este emplazamiento: las tres anteriores o se hundieron en el subsuelo pantanoso del Nevá o no satisficieron a sus comitentes.
La catedral alcanza los 101,5 metros y sigue siendo una de las mayores iglesias con cúpula del mundo: llegó a acoger hasta 12.000 personas a la vez. Bajo ella hay más de diez mil pilotes clavados en el terreno cenagoso, y sostiene 112 columnas monolíticas de granito extraídas cerca de Víborg. Las columnas del pórtico se izaron antes de levantar los muros; cada una pesa unas 114 toneladas y elevar una llevaba menos de una hora.
La cúpula es metálica, ligera para lo que se estilaba entonces, y está dorada al fuego: consumió unos cien kilos de oro puro, y los vapores de mercurio costaron la vida a decenas de artesanos. Por dentro, la catedral funciona además como museo de la piedra: malaquita y lapislázuli en el iconostasio, mármoles de colores, jaspe, pórfido. Hay una pintura de Briullov en la bóveda de la cúpula, mosaicos por todas partes y una vidriera en el altar, rareza en un templo ortodoxo.
En el período soviético albergó un museo antirreligioso, con un péndulo de Foucault colgado bajo la cúpula. Durante el Sitio, los sótanos guardaron los tesoros museísticos de los palacios de los alrededores: el enorme edificio se dejó deliberadamente sin camuflar, porque ambos bandos lo usaban para reglar su artillería. Las marcas de metralla en las columnas del pórtico occidental se han conservado como memorial.
Dentro de la catedral nada está rotulado con lo que de verdad resulta interesante: cómo se calculó el asentamiento de los cimientos, por qué se metieron ollas de barro en la fábrica, cómo el proyecto estuvo a punto de construirse en clave oriental y cuánto costó realmente la obra al tesoro. El guía reúne todo eso en un solo relato y enlaza la catedral con el resto de la ruta, desde la Plaza del Senado que se ve por la ventana hasta la Plaza del Palacio.
La excursión es privada y el ritmo se adapta a usted. La subida a la columnata no está incluida y puede pagarse aparte si lo desea.
A convenir
| Personas | Precio por persona |
|---|---|
| 1 | 199 € |
| 2 | 105 € |
| 3 | 74 € |
| 4 | 58 € |
| 5 | 49 € |
| 6 | 42 € |
| 7 | 38 € |
| 8 | 34 € |
| Personas | Precio por persona |
|---|---|
| 9 | 32 € |
| 10 | 30 € |
| 11 | 28 € |
| 12 | 27 € |
| 13 | 25 € |
| 14 | 24 € |
| 15–16 | 23 € |
| Personas | Plazas gratuitas | Precio por persona |
|---|---|---|
| 10–14 | +1 | 26 € |
| 15–24 | +2 | 20 € |
| 25–34 | +2 | 16 € |
| 35–39 | +3 | 14 € |
| 40+ | +4 | 13 € |
Las tarifas de grupo se aplican a partir de 10 personas.
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