San Petersburgo judío
El San Petersburgo judío: la Gran Sinagoga Coral en estilo morisco, la historia de la comunidad en la capital imperial, sus banqueros y filántropos, y cómo vive hoy.
El Hermitage recibe más de tres millones de visitantes al año, y en un día corriente se nota en cada sala: cola delante de la Madonna Litta, un guía al que no se oye a lo largo de la enfilada, fotografías llenas de nucas ajenas. Esta excursión resuelve el problema de raíz: usted entra en el museo cuando dentro no hay nadie salvo los vigilantes.
Hay dos opciones: por la mañana, antes de la apertura oficial, o por la tarde, después del cierre. La tarde es la más impresionante de las dos: la luz baja del sol cae sobre el parqué y las columnas de mármol, y las salas de gala se ven tal como las veía la familia imperial y no como un espacio expositivo.
El complejo son seis edificios en el malecón del Palacio, 365 salas y unos tres millones de piezas. En tres horas hacemos el recorrido principal: los interiores de gala del Palacio de Invierno y lo mejor de las colecciones de pintura.
La Escalera de Jordán — barroco de Rastrelli, oro, espejos y un techo pintado. Tras el incendio de 1837 la reconstruyó Vasili Stásov, que respetó el diseño de su predecesor.
La enfilada de gala — la Sala de los Mariscales de Campo, la Sala de Pedro el Grande, la Sala de los Escudos y la Sala de San Jorge, donde se celebraban ceremonias de Estado y recepciones. Es aquí donde más dice el vacío.
La Galería Militar de 1812 — más de trescientos retratos de los generales que derrotaron a Napoleón, obra de George Dawe y su taller.
La Sala del Pabellón — arañas de cristal, un suelo de mosaico, vistas al Jardín Colgante y el Reloj del Pavo Real: el autómata mecánico de James Cox, regalo de Potiomkin a Catalina II y el único gran autómata del siglo XVIII que ha llegado hasta nosotros en estado de funcionamiento.
Arte italiano — la Madonna Benois y la Madonna Litta de Leonardo, la Judith de Giorgione, El tañedor de laúd de Caravaggio, Tiziano, Rafael, Veronés y el Muchacho en cuclillas, la única escultura de Miguel Ángel en Rusia.
Las Logias de Rafael — copia exacta de la galería vaticana, encargada por Catalina II y reproducida a orillas del Nevá hasta la última escena bíblica de las bóvedas.
Las escuelas española y holandesa — El Greco, Velázquez, Murillo, Goya; y la sala de Rembrandt con El regreso del hijo pródigo.
La diferencia no es solo de comodidad. Un Hermitage vacío enseña lo que las horas de público ocultan: las enfiladas se ven despejadas de un extremo a otro, exactamente como se concibieron, sus pasos resuenan sobre el parqué y usted puede quedarse delante de los Leonardos todo el tiempo que quiera y hablar con su guía en voz normal.
Su guía aporta lo que las cartelas no dicen: cómo el Palacio de Invierno entero ardió en unos días de diciembre de 1837 y por qué se reconstruyó en quince meses; cómo se evacuó más de un millón de piezas en las primeras semanas de la guerra, mientras en el Leningrado sitiado se guiaban de memoria visitas ante los marcos vacíos; qué salió de la colección por las casas de subastas occidentales en los años treinta; y por qué los sótanos del palacio siguen custodiados por gatos, en plantilla del museo desde el reinado de la emperatriz Isabel.
La excursión es privada y las entradas están incluidas. Este tipo de acceso se gestiona con solicitud previa y en fechas limitadas: le rogamos que reserve con bastante antelación.
A convenir
| Personas | Precio por persona |
|---|---|
| 1 | 320 US$ |
| 2 | 159 US$ |
| 3 | 110 US$ |
| 4 | 87 US$ |
| 5 | 74 US$ |
| 6 | 65 US$ |
| 7 | 59 US$ |
| 8 | 55 US$ |
| Personas | Precio por persona |
|---|---|
| 9 | 52 US$ |
| 10 | 49 US$ |
| 11 | 47 US$ |
| 12 | 45 US$ |
| 13 | 44 US$ |
| 14 | 43 US$ |
| 15–16 | 41 US$ |
El San Petersburgo judío: la Gran Sinagoga Coral en estilo morisco, la historia de la comunidad en la capital imperial, sus banqueros y filántropos, y cómo vive hoy.
Lo esencial de San Petersburgo en tres horas: las plazas del Palacio y del Senado, el Jardín de Verano y el Campo de Marte, la Punta de la Isla Vasílievski y el lugar donde nació la ciudad, contado con historias en vez de fechas.
Una hora por los ríos y canales con su propio guía: la Venecia del Norte desde el agua, los puentes y sus supersticiones, Chizhik-Pyzhik y las inundaciones que rehicieron la ciudad.
A pie por la capital imperial: la Plaza del Palacio, la avenida Nevski y Gostiny Dvor, los patios-pozo tras las fachadas de gala y unos buñuelos en un café histórico. Dos horas por el corazón de San Petersburgo.