San Petersburgo judío
El San Petersburgo judío: la Gran Sinagoga Coral en estilo morisco, la historia de la comunidad en la capital imperial, sus banqueros y filántropos, y cómo vive hoy.
Strelna iba a ser el Versalles ruso. Pedro I proyectó aquí una residencia que superara a la francesa: Jean-Baptiste Le Blond inició el diseño, Niccolò Michetti lo continuó tras su muerte en 1719 y el palacio se fundó el 22 de junio de 1720. Pero el ingeniero Burkhard Münnich demostró que aquí las fuentes no funcionarían: el agua solo se elevaría diez metros e inundaría las tierras bajas. La idea se trasladó a Peterhof y Strelna quedó como un palacio de marco magnífico y destino inacabado.
Su historia posterior es la de tres Konstantín. Pablo I entregó la finca a su hijo Konstantín Pávlovich, aquel que renunció en secreto al trono para casarse con la noble polaca Joanna Grudzińska, lo que dejó al país sin emperador durante veinticinco días en 1825 y terminó en la revuelta decembrista. El siguiente propietario fue Konstantín Nikoláyevich, reformador de la marina y presidente del comité para la abolición de la servidumbre: redujo el servicio militar de veinticinco años a diez, suprimió los castigos corporales y en 1874 firmó la orden que incorporó la telniashka de rayas al uniforme de la armada rusa. El tercero fue su hijo Konstantín Konstantínovich, poeta que firmaba «K. R.» y cuya traducción de Hamlet sigue considerándose de las mejores en lengua rusa.
El palacio quedó casi enteramente destruido en la guerra y luego pasó medio siglo en ruinas. En 2000 el conjunto pasó a la Dirección de Asuntos Presidenciales y se recreó para el tricentenario de San Petersburgo: se inauguró el 30 y 31 de mayo de 2003, con jefes de más de cuarenta Estados presentes en los actos. Hoy es el Palacio de Congresos, una residencia estatal en activo que puede visitarse con guía.
Las salas de gala — las salas de Mármol, Azul y de Troya: interiores recreados en 2003 donde se celebraron las cumbres del G8 y del G20 y donde se recibió a jefes de Estado.
El despacho y las salas de recepción de la residencia presidencial — la parte funcional del palacio, que se enseña entre compromisos oficiales.
El Parque Bajo y el sistema de canales — el trazado de Pedro, con canales que salen hasta el golfo de Finlandia, grutas, puentes y la vista sobre el agua desde la terraza del palacio.
La colección Rostropóvich y Vishnévskaya — arte ruso de los siglos XVIII al XX, comprado en una subasta de Londres por Alisher Usmánov y donado al Estado; expuesto en el palacio desde 2007.
El Konstantínovski no es un museo en el sentido habitual, sino una residencia en activo: no se puede recorrer por libre y solo se entra con visita guiada y gestión previa. De esa gestión nos ocupamos nosotros.
Su guía aporta lo que no está en las cartelas: cómo se prepara el palacio para recibir a jefes de Estado, qué ocurre entre bastidores en una cumbre, por qué fracasó aquí el plan de Pedro y cómo se levantó de las ruinas en tres años lo que usted ve. Y las tres historias familiares de los Konstantín — una abdicación, una armada y Shakespeare — que ligan esta casa a medio siglo XIX ruso.
La excursión es privada, con guía y coche propios, y le recogemos en su hotel o apartamento. A petición puede añadirse una cata de tres vinos de la bodega presidencial: de 1.000 a 1.500 rublos por persona, pagados aparte.
A convenir
| Personas | Precio por persona |
|---|---|
| 1 | 510 US$ |
| 2 | 254 US$ |
| 3 | 176 US$ |
| 4 | 139 US$ |
| 5 | 118 US$ |
| 6 | 104 US$ |
| 7 | 95 US$ |
| 8 | 88 US$ |
| Personas | Precio por persona |
|---|---|
| 9 | 82 US$ |
| 10 | 78 US$ |
| 11 | 75 US$ |
| 12 | 72 US$ |
| 13 | 70 US$ |
| 14 | 68 US$ |
| 15 | 66 US$ |
| 16 | 65 US$ |
El San Petersburgo judío: la Gran Sinagoga Coral en estilo morisco, la historia de la comunidad en la capital imperial, sus banqueros y filántropos, y cómo vive hoy.
Lo esencial de San Petersburgo en tres horas: las plazas del Palacio y del Senado, el Jardín de Verano y el Campo de Marte, la Punta de la Isla Vasílievski y el lugar donde nació la ciudad, contado con historias en vez de fechas.
Una hora por los ríos y canales con su propio guía: la Venecia del Norte desde el agua, los puentes y sus supersticiones, Chizhik-Pyzhik y las inundaciones que rehicieron la ciudad.
A pie por la capital imperial: la Plaza del Palacio, la avenida Nevski y Gostiny Dvor, los patios-pozo tras las fachadas de gala y unos buñuelos en un café histórico. Dos horas por el corazón de San Petersburgo.