San Petersburgo judío
El San Petersburgo judío: la Gran Sinagoga Coral en estilo morisco, la historia de la comunidad en la capital imperial, sus banqueros y filántropos, y cómo vive hoy.
Tsárskoye Seló, a 26 kilómetros al sur de San Petersburgo, fue la residencia oficial de verano de tres soberanas: Catalina I, Isabel Petrovna y Catalina II. Cada una reformó el palacio a su gusto, y hoy figura en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Vamos allí en coche, con un guía que le acompaña todo el día: el palacio y el parque en un solo viaje, unas cuatro horas incluido el trayecto.
En 1717 eran «dieciséis aposentos» al gusto holandés, regalo de Pedro I a su esposa Catalina. En 1752 Isabel encargó el palacio a Rastrelli y cuatro años después apareció el edificio que usted verá: 325 metros de barroco tardío, fachadas azules con columnas blancas y molduras doradas. Solo el dorado de la fachada y de las estatuas de la cubierta consumió más de cien kilos de oro. Catalina II llamaba a todo aquello «nata montada» y se pasó la vida rehaciendo el palacio conforme a su gusto, más contenido.
Rastrelli extendió las salas de gala en dos enfiladas paralelas a lo largo de todo el edificio, y la escala crece hacia el centro:
La Gran Sala — casi mil metros cuadrados de espejos, talla dorada y ventanas en dos alturas. Aquí se daban bailes a la luz de las velas: el conde Sheremétev recordaba el baile de 1863 como un espectáculo imposible de olvidar.
La Sala de Ámbar — regalo prusiano de Federico Guillermo I a Pedro I, que los alemanes se llevaron a Königsberg durante la guerra y que desapareció sin dejar rastro. La recrearon desde cero artesanos petersburgueses y se inauguró para el tricentenario de la ciudad, en 2003.
La Sala de Lyon — paredes forradas de seda de Lyon y decoración con lapislázuli. La sala estuvo cerrada desde el 22 de junio de 1941 y no vuelve a recibir visitantes hasta 2019.
La iglesia palatina de la Resurrección de Cristo — un interior destruido durante la ocupación; su primera restauración en siglo y medio llevó cuatro años y 350 artesanos.
107 hectáreas divididas por el Gran Estanque: el Jardín Viejo de trazado formal, de época de Pedro, y el parque paisajista inglés de época de Catalina II. Lo recorremos sin prisa y encontramos:
La Galería de Cameron con su jardín colgante y su rampa, donde Catalina paseaba por las mañanas y conversaba con sus nietos.
El Almirantazgo — torres góticas de ladrillo rojo junto al agua, donde jamás se construyó un barco.
La Gruta — el pabellón azul celeste de Rastrelli con molduras de tema marino.
El Ermitage — un pabellón octogonal para recepciones de verano, al que se izaba a los invitados junto con las mesas.
Cómo vivía Catalina II: a qué hora se levantaba, qué café tomaba, dónde se deslizaba por el tobogán y dónde enterraba a sus perros.
Si la vida de una dama de honor en la corte era realmente tan envidiable como suena.
Qué fue del conjunto durante la ocupación y cómo el conservador del palacio, Anatoli Kuchumov, buscó por Alemania lo que se habían llevado: el parqué de la Sala de Lyon apareció bajo un montón de grano en un silo de Berlín, y las estatuas de bronce de la Galería de Cameron en el patio de una fundición de cobre.
Importante: el recorrido por el palacio se hace en grupo mixto y por franjas horarias; en el parque su guía trabaja solo con usted. En verano conviene reservar tiempo para la cola del Palacio de Catalina.
A convenir
| Personas | Precio por persona |
|---|---|
| 1 | 410 US$ |
| 2 | 204 US$ |
| 3 | 141 US$ |
| 4 | 112 US$ |
| 5 | 95 US$ |
| 6 | 84 US$ |
| 7 | 76 US$ |
| 8 | 70 US$ |
| Personas | Precio por persona |
|---|---|
| 9 | 66 US$ |
| 10 | 63 US$ |
| 11 | 60 US$ |
| 12 | 58 US$ |
| 13 | 56 US$ |
| 14 | 54 US$ |
| 15 | 53 US$ |
| 16 | 52 US$ |
El San Petersburgo judío: la Gran Sinagoga Coral en estilo morisco, la historia de la comunidad en la capital imperial, sus banqueros y filántropos, y cómo vive hoy.
Lo esencial de San Petersburgo en tres horas: las plazas del Palacio y del Senado, el Jardín de Verano y el Campo de Marte, la Punta de la Isla Vasílievski y el lugar donde nació la ciudad, contado con historias en vez de fechas.
Una hora por los ríos y canales con su propio guía: la Venecia del Norte desde el agua, los puentes y sus supersticiones, Chizhik-Pyzhik y las inundaciones que rehicieron la ciudad.
A pie por la capital imperial: la Plaza del Palacio, la avenida Nevski y Gostiny Dvor, los patios-pozo tras las fachadas de gala y unos buñuelos en un café histórico. Dos horas por el corazón de San Petersburgo.